Invitan a construir entornos sensibles a la diversidad auditiva
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Invitan a construir entornos sensibles a la diversidad auditiva
En el marco del VII Encuentro Internacional de Cultura Auditiva, académicos y especialistas repasaron experiencias de personas con discapacidad auditiva en ámbitos como la educación y el deporte, y compartieron algunas herramientas para construir entornos inclusivos.
Ximena Torres
La escucha, incluida la que va más allá del sonido, es fundamental para construir sociedad justas, solidarias y accesibles. Bajo ese principio, el ITESO fue sede del VII Encuentro Internacional de Cultura Auditiva, organizado por el Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) Escucha México.
Como parte de su programa hubo paneles, conferencias y proyecciones cinematográficas sobre la inclusión social de personas con discapacidad y las estrategias para prevenir la pérdida de audición. Además, una demostración de jóvenes atletas que dieron prueba de que la capacidad de escucha no es una limitante para la actividad física de alto rendimiento.
Las actividades se llevaron a cabo en el marco del Día Mundial de la Audición, que se celebra el 3 de marzo con el propósito de promover la salud auditiva, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. En esa coyuntura, el ITESO, a través de actividades como el encuentro, toma la responsabilidad de formar profesionales sensibles, de reconocer la autonomía y los aportes de las personas con discapacidad y de promover una cultura de inclusión que sea práctica y cotidiana, no solo retórica.
“No es la discapacidad en sí misma la que vulnera a las personas, sino las estructuras físicas, comunicativas, sociales, económicas y culturales que excluyen histórica y sistemáticamente. En este Séptimo Encuentro Internacional de Cultura Auditiva nos proponemos compartir saberes, prácticas y experiencias que aporten a la construcción de entornos más accesibles y sensibles a la diversidad auditiva y comunicativa”, dijo en la inauguración del encuentro Efraín Jiménez Romo, director del Centro Universitario de Incidencia Social (Coincide) del ITESO.
Comunicación más allá del sonido
Con el fin de establecer los conceptos clave sobre la experiencia de las personas con discapacidad auditiva, el VII Encuentro comenzó con un panel en el que participaron María Guadalupe Romo, técnica audioprotesista; Mariana Anaya Doll, terapeuta de lenguaje, y Gilberto Gutiérrez Cirlos Díaz Mercado, profesor del ITESO.
Romo comenzó por explicar que hay diferentes grados y tipos de pérdida auditiva. Por un lado, la perdida de conducción se refiere a un problema en la parte externa del oído, como una obstrucción por cerumen o el crecimiento anormal de los huesecillos en la cavidad. El segundo tipo es la pérdida neurosensorial, causada por daños en las células ciliadas del nervio auditivo. Es en la mayoría de estos casos que la pérdida se presenta de manera permanente y hace falta recurrir a un auxiliar o implante.
Mientras que los auxiliares auditivos son dispositivos electrónicos que amplifican el sonido y se colocan de manera externa, los implantes cocleares requieren una cirugía para su colocación porque funcionan enviando señales eléctricas al nervio auditivo y, por lo tanto, tienen un precio mucho mayor, de alrededor de 700 mil pesos de acuerdo con la técnica especialista. De cualquier manera, lo más importante, según Romo, es tener un diagnóstico temprano que permita definir el tratamiento ideal.
En eso coincide Mariana Anaya Doll, fundadora y directora de un centro que lleva su nombre y se especializa en atención infantil con enfoque en lenguaje, aprendizaje y neurodesarrollo ante la pérdida auditiva.
Luego de presentar algunos casos de niños y niñas, a quienes ha acompañado hasta por 10 años a través de la terapia auditivo-verbal propuesta por el científico Daniel Ling, Doll dijo: “Algo importante es que estos niños fueron detectados a muy buen tiempo, fueron implantados también a una edad temprano y reconozco a los papás que todo el tiempo estuvieron con ellos apoyándolos y creyeron en el método”.
Gilberto Gutiérrez Cirlos Díaz Mercado, profesor encargado del Programa de Inclusión y Discapacidad del Coincide del ITESO, habló del modelo de educación bilingüe como una alternativa complementaria. El enfoque propone la Lengua de Señas Mexicana como lengua de base y el español como segundo idioma para personas con discapacidad auditiva, como es el caso del propio Gutiérrez Cirlos, quien la experimenta desde el nacimiento.
Entre los beneficios del bilingüismo incluyó la comunicación efectiva, la comprensión profunda de conceptos académicos y el desarrollo de una identidad positiva. Sin embargo la aplicación del modelo se enfrenta a una realidad desigual en cuanto al acceso a la educación. En México solo 14 por ciento de las personas sordas asisten a la escuela y apenas 2.4 por ciento acceden a la educación superior, dijo el académico con datos del Institute for the Future Education.
El deporte como espacio de comunidad
Como parte del segundo día de actividades del encuentro, los especialistas reflexionaron sobre la participación de las personas sordas en el deporte. “Es un espacio crucial para la construcción cultural y la lucha del reconocimiento para la comunidad sorda. Sus orígenes surgen de la necesidad de un espacio propio frente a la exclusión”, explicó Gloria Sánchez Alcantar, directora de Deporte Adaptado del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (Code) Jalisco.
También participó Germán García Delgadillo, uno de los entrenadores de la selección jalisciense de atletismo para personas con discapacidad. Él explicó que en las pruebas deportivas entre personas sordas solo se integran algunas señales visuales, sin necesidad de adaptar las reglas de la competencia, como en el deporte paraolímpico.
Esa diferencia dio en los Juegos Olímpicos para Sordos, que se celebran cada cuatro años. En su edición pasada, en 2025, la joven jalisciense Freya Medina obtuvo la medalla de plata en la prueba de atletismo de 400 metros con vallas. Ella y su compañera Jimena Olivera participaron en el encuentro con una demostración de su talento como atletas y una actividad en la que dieron prueba de su capacidad para compartir los principios de su deporte más allá de la comunicación verbal.
“El deporte permite a las personas sordas comprenderse desde el orgullo de ser parte de una comunidad lingüística y cultural, no desde la deficiencia auditiva. ¿Cómo podemos, como sociedad, apoyar de manera efectiva la autonomía y la identidad de estas comunidades en el deporte?”, cuestionó a manera de reflexión final Sánchez Alcantar.
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